Claudia Sheinbaum está peleando contra un suero… y el suero va ganando
Esta semana estalló una guerra civil digital entre el gobierno federal, farmacéuticas, influencers y ciudadanos, todo por una botella de suero.
Vamos a los hechos. El gobierno federal tiene una millonaria deuda con diversas farmacéuticas, lo que ha generado desabasto de medicamentos en el sector público. Desde hace meses, la industria ha denunciado que el gobierno mantiene adeudos acumulados desde 2019 por unos 40,000 millones de pesos. El gobierno reconoce la deuda y asegura estar en proceso de revisión y pago, pero también exige que las empresas sigan entregando medicamentos a pesar del retraso.
Entre las farmacéuticas afectadas se encuentra Laboratorios Pisa, proveedor del levantacrudos Electrolit. Pisa ha sido señalada en distintos momentos por supuestos incumplimientos o prácticas controvertidas en compras públicas, pero sigue recibiendo contratos millonarios: en 2025 se le han adjudicado decenas de contratos por miles de millones de pesos. La tensión estructural ya existía: el gobierno necesita que las farmacéuticas entreguen medicamentos; las farmacéuticas necesitan que les paguen para operar.
¿Será más caro el suero?
En medio de esta batalla, surge una propuesta legislativa que pone bajo escrutinio fiscal el producto más visible de Pisa: Electrolit. Legisladores del PVEM y del PT han presentado una iniciativa para reclasificar los electrolitos orales como bebidas azucaradas, en lugar de medicamentos. Esto implicaría que pierdan exenciones fiscales (IVA, IEPS) y que deban portar sellos de advertencia como los refrescos. La justificación: contienen azúcar (aproximadamente 5 g de glucosa por 100 mL) y muchas personas los consumen como bebida recreativa, no solo terapéutica.
Gravar estos productos podría generar varios miles de millones al fisco, algunas estimaciones hablan de más de 5,000 millones de pesos anuales si la medida se incluye en el Paquete Económico 2026. Además, la reclasificación obligaría a cumplir con la NOM-051 (sellos de advertencia por exceso de azúcares, calorías, etc.).
El problema es que los electrolitos son medicamentos, indicados para deshidratación severa. Su uso recreativo —para la cruda, el calor o como bebida deportiva— no solo es incorrecto, sino que genera una falsa sensación de bienestar. En lugar de instruir a la población y a médicos sobre su uso correcto, el gobierno parece dispuesto a tratarlos como bebidas del día a día. Esto es un error médico grave: la gente abusará de ellos y se banalizará un producto destinado a situaciones críticas.
¿Hay campaña negra contra Electrolit?
Aquí es donde entran los influencers. A la par surgieron videos criticando Electrolit: lo llamaban “refresco disfrazado de medicamento”, aseguraban que “tiene más azúcar que una gaseosa” y advertían sobre riesgos por consumo habitual. Uno de los primeros en exponer la situación fue Mr. Doctor, quien afirmó que le ofrecieron hasta 48,000 pesos por generar contenido negativo sobre Electrolit y presentó capturas de pantalla como evidencia. Entre los presuntos participantes se mencionan: @DrManon, @DrPolo, @DraAlondraMendizibal, @DraGloriaTuGine, @AdelaMicha, @Candynutri, @DraDany, @DrVic y @DraAnaCecy. Algunos, como Rafa Carbajal, mantuvieron un enfoque más neutro, aclarando que los sueros son medicamentos y no bebidas de consumo diario.
La reacción en redes no se hizo esperar. Muchos mexicanos tienen aprecio por Electrolit y se indignaron ante la noticia de la supuesta campaña negra. Aunque no hay pruebas definitivas de que fuera pagada ni orquestada por el gobierno, las dudas no son infundadas. Todos los influencers mencionados borraron sus videos, restringieron comentarios o limitaron sus cuentas.
Quedan tres preguntas cruciales:
Y lo más importante: si esto fue una estrategia del gobierno para distraer la atención, funcionó de maravilla. El problema real sigue siendo el desabasto de medicamentos por la deuda federal. Mientras los influencers y ciudadanos pelean en redes, en hospitales y clínicas hay personas que sufren y mueren por no tener acceso a sus medicamentos.
Este episodio evidencia algo más: nos gusta grillar, funar y cancelar, pero exigimos poco a nuestros gobernantes. Así es, se les exige más a los influencers que al gobierno, y eso dice mucho sobre nuestras prioridades.
Tres preguntas cruciales
¿Orquesta el gobierno campañas con influencers para posicionar su agenda? Es un rumor, no confirmado, pero si fuera cierto, ¿cuántos temas de agenda han sido posicionados por tus creadores favoritos sin que lo notes? No hablamos de teorías conspirativas, sino de cuestionar lo que ves y escuchas. Recordemos que en 2021 el PVEM compró influencers en plena veda electoral para mover voto.
¿Cuál es el profesionalismo de los médicos que participaron en esta campaña? De ser cierto, vendieron su credibilidad por 48 mil pesos. ¿En manos de qué doctores está nuestra salud? ¿Todas sus recomendaciones son pagadas? Esta desinformación masiva es preocupante: mucha gente recibe su criterio de TikTok o videos cortos. Es hora de revisar ética y responsabilidad.
¿Esto fue una estrategia bien orquestada del gobierno para distraer la atención? Si así fue, funcionó de maravilla. El problema real sigue siendo el desabasto de medicamentos por la deuda federal. Mientras los influencers y ciudadanos pelean en redes, en hospitales y clínicas hay personas que sufren y mueren por no tener acceso a sus medicamentos.
Este episodio evidencia algo más: nos gusta grillar, funar y cancelar, pero exigimos poco a nuestros gobernantes. Así es, se les exige más a los influencers que al gobierno, y eso dice mucho sobre nuestras prioridades.
